Hablamos con la Dra. Almudena Lara

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¿Y si el mar escondiera una nueva vía para frenar la diabetes tipo 1?

Pues sí, lees bien, el mar es una de las mayores fuentes de compuestos bioactivos que existen en la naturaleza y desde hace décadas las moléculas de origen marino ya se usan para el desarrollo de fármacos para enfermedades como el cáncer o el dolor crónico.  Hoy hablamos con la Dra. Almudena Lara Barea, una joven talento de la investigación nacional y ganadora de la III edición de las Becas Joven Talento de Fundación DiabetesCERO que estudia nuevas terapias para frenar la respuesta inflamatoria implicada en la diabetes tipo 1, a través, precisamente, de moléculas de origen marino capaces de modular el sistema inmunitario.

Médico especialista en Endocrinología y Nutrición en el Hospital Universitario Puerta del Mar de Cádiz, la Dra. Barea pertenece a una nueva generación de investigadores que entienden la investigación como una herramienta para transformar la vida de sus pacientes. Una filosofía que comparte dentro del grupo Diabetes Mellitus – Autoinmunidad y Complicaciones Crónicas. Implicaciones Patológicas, Clínicas y Terapéuticas del Instituto de Investigación e Innovación Biomédica de Cádiz (INiBICA), donde participa en distintas líneas centradas en diabetes tipo 1, diabetes gestacional y complicaciones metabólicas asociadas. Siempre desde una perspectiva claramente traslacional que conecta la investigación básica con la práctica clínica diaria. Del laboratorio a las personas.

Pese a su juventud, es Licenciada en Medicina por la Universidad de Sevilla y doctora Cum Laude por la Universidad de Cádiz, y parte de su formación investigadora la ha desarrollado en el Clinical Research Centre de la University College Dublin. Su trayectoria científica ha estado enfocada en el estudio de la inflamación, el daño vascular y el riesgo cardiovascular asociado a la diabetes gestacional, trabajo que ha dado lugar a publicaciones en revistas internacionales de referencia como Journal of Clinical Medicine, Molecular Medicine o International Journal of Molecular Sciences, participando en 13 publicaciones científicas y liderando 3 como primera autora.

Dra. Almudena Lara estamos felices de hablar contigo, bienvenida a Fundación DiabetesCERO, ¿qué ha significado para ti y tu investigación recibir una Beca Joven Talento?

Muchísimas gracias por el recibimiento. Pues, ser seleccionada como beneficiaria de esta ayuda supone para mí un reconocimiento muy importante, no solo desde el punto de vista científico, sino también personal. En investigación muchas veces trabajamos durante años en proyectos cuyos resultados tardan en verse, por lo que recibir el apoyo de una fundación tan comprometida con la diabetes tipo 1 supone una validación del camino que he recorrido hasta ahora y por supuesto, una gran responsabilidad.

La diabetes es una enfermedad que reúne dos aspectos que siempre me han interesado profundamente: por un lado, la complejidad biológica de sus mecanismos inmunológicos y metabólicos, y por otro, el enorme impacto que tiene en la vida diaria de las personas que conviven con ella. Eso hace que sea un campo en el que la investigación puede traducirse de forma muy directa en una mejora real para los pacientes. Y espero que gracias a esta beca, mi investigación pueda contribuir directamente a ello.

«Esta Beca Talento Joven nos permitirá a mí y a mi equipo, avanzar en la identificación de biomarcadores que puedan ayudarnos a detectar precozmente cambios metabólicos relevantes y abrir nuevas posibilidades terapéuticas.»

Durante los próximos dos años seguiremos muy de cerca este proyecto y todos sus avances, pero ¿cuál es el principal objetivo de tu investigación?

El principal objetivo de mi investigación es comprendermejor por qué algunas personas con diabetes tipo 1 desarrollan con el tiempo un estado de inflamación persistente que favorece la resistencia a la insulina y la aparición de complicaciones. Queremos identificar qué moléculas están participando en ese proceso desde fases tempranas de la enfermedad para poder detectar señales de riesgo antes de que aparezcan problemas clínicos más importantes.

En definitiva, buscamos encontrar biomarcadores que nos permitan conocer mejor cómo evoluciona la diabetes tipo 1 en cada persona y abrir la puerta a tratamientos más personalizados en el futuro.

Seguro que para muchas personas con dt1 es la primera vez que oyen hablar de moléculas de origen marino como inmunomoduladores, ¿qué crees que es lo más novedoso de tu proyecto?

Lo más novedoso del proyecto es que estudia la diabetes tipo 1 desde una perspectiva diferente a la tradicional. Durante muchos años la diabetes tipo 1 se ha considerado exclusivamente una enfermedad autoinmune, pero cada vez vemos más claramente que la inflamación crónica y la resistencia a la insulina también pueden influir en su evolución. Nuestro proyecto intenta comprender ese punto de conexión.

Además, utilizamos un enfoque comparativo entre distintos tipos de diabetes para identificar mecanismos comunes, y analizamos cómo determinadas moléculas con capacidad inmunomoduladora podrían actuar sobre esas alteraciones. Esto puede ayudarnos a pasar de un modelo de tratamiento más general a una medicina más individualizada para cada paciente.

“Muchas veces pensamos en el laboratorio como un entorno alejado del paciente, pero en realidad debería ser justo lo contrario: el laboratorio tiene que trabajar orientado hacia sus necesidades“.

En el caso de que tu proyecto llegue a su fin con resultados positivos, ¿qué supondrá realmente para las personas con diabetes tipo 1 y sus familias?

Si esta investigación tiene éxito, podría ayudarnos a anticiparnos mejor a la evolución de la enfermedad.  Eso significaría poder identificar antes qué pacientes tienen más riesgo de desarrollar complicaciones o de presentar una peor respuesta metabólica, y actuar de forma más precoz para prevenirlo.

Para las personas con diabetes tipo 1 y sus familias, el impacto más importante sería avanzar hacia un seguimiento más personalizado, con decisiones terapéuticas mejor adaptadas a cada situación y, en el futuro, hacia nuevas estrategias que no solo controlen la glucosa, sino que también actúen sobre los mecanismos que hacen progresar la enfermedad. 

Además, conseguiríamos mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir la carga diaria que supone convivir con la diabetes, que es mucha, como ocurre en casi todas las enfermedades crónicas.

Hablando de enfermedades crónicas, a menudo tratas en consulta otras enfermedades, podrías haber estudiado cualquiera de ellas, ¿por qué diabetes? ¿Qué te llevó a dedicarte al estudio de esta enfermedad?

Mi interés por la diabetes tipo 1 surgió inicialmente desde la práctica clínica. Soy endocrino, y en la consulta veo cada día veo a multitud de pacientes y familias que conviven con una enfermedad crónica exigente, que requiere decisiones constantes y que afecta no solo a su salud física, sino también a su vida personal, familiar y emocional.

A lo largo de mi experiencia como especialista en Endocrinología he comprobado que, aunque la investigación en diabetes y los tratamientos han mejorado mucho en los últimos años, todavía seguimos sin entender completamente algunos mecanismos que explican por qué la enfermedad evoluciona de forma distinta entre pacientes. Precisamente, creo que fue esa necesidad de responder preguntas que nacen directamente del contacto con el paciente fue lo que me llevó a orientar mi trabajo hacia la investigación en diabetes tipo 1.

Antes hablabas de lo personal y lo profesional, pero ¿hay alguna experiencia que haya marcado tu camino hacia la investigación de una cura para la diabetes tipo 1?

La combinación entre la asistencia clínica y la investigación es lo que más ha marcado mi trayectoria. Durante mis años de formación  tuve la oportunidad de trabajar con pacientes con diferentes formas de diabetes y al mismo tiempo participar en proyectos de investigación centrados principalmente en inflamación y metabolismo

Esta experiencia me permitió comprobar que los hallazgos obtenidos en el laboratorio podían ayudarme a entender mejor lo que observába en consulta, es decir, esa conexión entre la biología de la enfermedad y la realidad clínica del paciente fue lo que consolidó mi vocación como clínica-investigadora.

Además, también ha sido muy importante para mí el poder tener contacto directo con pacientes y familias, porque precisamente es esa conexión la que me recuerda constantemente que detrás de cada muestra y de cada dato hay una persona esperando avances reales, esperando una cura.

Precisamente,  desde esa visión digamos “privilegiada” y muy humana que tienes de la investigación clínica,  ¿qué papel crees que juegan y deberían jugar los pacientes y fundaciones como DiabetesCERO, en el campo de la investigación pre-clínica?

Creo que los pacientes y las fundaciones tienen un papel fundamental también en la investigación preclínica. Muchas veces pensamos en el laboratorio como un entorno alejado del paciente, incluidos médicos, enfermeros, etc., pero en realidad debería ser justo lo contrario: el laboratorio tiene que trabajar orientado hacia sus necesidades. 

Los pacientes aportan algo que ningún investigador puede generar por sí solo: la perspectiva de vivir con la enfermedad cada día. Esa visión ayuda a orientar mejor las preguntas científicas hacia problemas verdaderamente relevantes.

Fundaciones como DiabetesCERO además cumplen una función esencial porque crean un puente entre investigadores y sociedad. No solo financian proyectos, sino que generan confianza, impulsan colaboración y ayudan a que la investigación mantenga siempre un propósito claro: mejorar la vida de las personas con diabetes tipo 1.

“Detrás de cada muestra y de cada dato hay una persona esperando avances reales, esperando una cura”.

Mirando tu beca con perspectiva a los próximos dos años, ¿cómo contribuirá esta ayuda al desarrollo de tu investigación y tu carrera profesional?

Esta ayuda representa una oportunidad única para consolidar una línea de investigación en la que estamos estudiando cómo la inflamación puede contribuir al desarrollo de resistencia a la insulina en distintos tipos de diabetes, incluida la diabetes tipo 1.

A nivel científico, nos permitirá a mí y a mi equipo, avanzar en la identificación de biomarcadores que puedan ayudarnos a detectar precozmente cambios metabólicos relevantes y abrir nuevas posibilidades terapéuticas.

A nivel profesional, supone un impulso muy importante para seguir desarrollando una trayectoria como clínica-investigadora, fortaleciendo la conexión entre la investigación básica y la práctica asistencial, que considero esencial para que la investigación tenga un impacto real.

Y para poner punto y final a esta entrevista, ¿dónde se imagina la Dra. Lara profesionalmente dentro de cinco o diez años?

Me gustaría consolidarme como una investigadora clínica independiente dentro del ámbito de la diabetes, liderando una línea propia de investigación traslacional que combine asistencia, docencia e innovación. En diez años, mi objetivo es poder dirigir un equipo capaz de trasladar hallazgos del laboratorio a la práctica clínica que permitan personalizar la asistencia a los pacientes con diabetes tipo 1, y formar a nuevos profesionales que quieran desarrollar una carrera como clínicos-investigadores. 
Si quieres conocer más sobre la investigación liderada por la Dra. Almudera Lara, ganadora de una Beca Joven Talento Fundación DiabetesCERO, descubre todos los detalles aquí.

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