ATG para frenar la diabetes tipo 1

ATG para frenar la diabetes tipo 1

Un fármaco utilizado en trasplantes desde hace décadas, la ATG, demuestra que puede preservar la función del páncreas

En diabetes tipo 1 estamos acostumbrados a escuchar hablar de  avances científicos con resultados preliminares muy prometedores, pero que todavía necesitan años de desarrollo en el laboratorio. Una posible cura del mañana que nos da esperanza, pero que nos hace desconfiar. Seguro que esto te resulta muy familiar. Por eso, cuando descubren que un fármaco ya aprobado está próximo al ensayo clínico con personas tenemos que contártelo. Eso es precisamente lo que ha ocurrido con los resultados del ensayo clínico MELD-ATG. Un medicamento, ya aprobado y utilizado desde hace décadas en trasplantes de órganos, que ha demostrado su capacidad para frenar la destrucción de las células beta del páncreas en personas con diabetes tipo 1 de reciente diagnóstico.

La protagonista es la globulina anti-timocítica (ATG, por sus siglas en inglés), una terapia inmunomoduladora que lleva utilizándose desde los años 70 para prevenir el rechazo de órganos trasplantados.

Y la historia sigue avanzando. Actualmente ya está en marcha el ensayo clínico internacional SAFEGUARD, un estudio de fase 2b que ya recluta personas con diabetes tipo 1 en estadio 3 y menos de 100 días desde el diagnóstico. España participa activamente a través del Hospital Universitario Virgen Macarena de Sevilla y el Hospital Universitario Cruces, en el País Vasco.

Aún no estamos hablando de una cura porque la ATG no regenera las células beta ya destruidas ni elimina la enfermedad, pero sí podría ayudar a preservar durante más tiempo la función pancreática que todavía queda tras el diagnóstico, algo que puede traducirse en un mejor control glucémico y una menor carga de la enfermedad. Y para los personas con diabetes tipo 1 de larga duración, podría ayudar a garantizar la supervivencia de las nuevas células beta, combinado con futuras terapias de regeneración o reemplazo de las células betas perdidas. 

Además, existe otro aspecto especialmente relevante. La ATG actúa mediante mecanismos distintos a los de teplizumab, la primera terapia modificadora de la enfermedad aprobada para diabetes tipo 1. Esta diferencia abre la puerta a futuras combinaciones terapéuticas que podrían potenciar los beneficios de ambas estrategias. Y lo mejor,puede ser utilizado en niños y niñas a partir de 5 años.

Y hay un último factor que explica el interés que está despertando entre los investigadores: no se trata de desarrollar un medicamento desde cero. La ATG cuenta con décadas de experiencia clínica, se conoce bien su perfil de seguridad, puede producirse a gran escala y parte del camino regulatorio ya está recorrido. Si los próximos estudios confirman los resultados actuales, su llegada a la práctica clínica podría acelerarse considerablemente.

¿Qué es exactamente la globulina anti-timocítica?

La ATG es un preparado de anticuerpos policlonales, es decir, una mezcla de múltiples anticuerpos capaces de reconocer distintas moléculas presentes en la superficie de los linfocitos T.

Estas células son protagonistas del proceso autoinmune que caracteriza a la diabetes tipo 1. En lugar de proteger al organismo frente a infecciones, terminan atacando por error a las células beta productoras de insulina.

A diferencia de teplizumab, que actúa sobre una única diana específica (CD3), la ATG actúa sobre múltiples objetivos dentro del sistema inmunitario, ofreciendo una intervención más amplia sobre la respuesta autoinmune.

Históricamente se ha utilizado para prevenir el rechazo en trasplantes. Primero se desarrollaron formulaciones derivadas de caballo y posteriormente de conejo, siendo estas últimas las que han demostrado mejores resultados clínicos. Más recientemente han aparecido nuevas generaciones de ATG completamente humanas, como SAB-142, diseñadas para mejorar aún más la seguridad del tratamiento.

Más que suprimir defensas: reeducar al sistema inmunitario

Cuando se habla de inmunosupresión es habitual pensar en un sistema inmunitario debilitado. Sin embargo, las nuevas aproximaciones con ATG persiguen algo diferente.

Si bien la ATG de origen animal se ha utilizado habitualmente como inmunosupresor en los trasplantes de órganos, la ATG humana SAB-142 no actúa como un inmunosupresor clásico porque no apaga el sistema inmunitario de forma generalizada. Preserva las células T reguladoras (Tregs) y reduce la actividad de las células autoinmunes mediante mecanismos de tolerancia, más que destruyéndolas.

En otras palabras: busca reeducar al sistema inmunitario para proteger las células beta pancreáticas, no eliminar las defensas del organismo.

Las investigaciones realizadas durante los últimos años indican que la ATG puede contribuir a este equilibrio de varias maneras:

  • Reduce la aparición de nuevas respuestas autoinmunes.
  • Actúa especialmente bien cuando todavía existen células beta funcionales.
  • Favorece la expansión de las células T reguladoras, consideradas el «freno» natural del sistema inmunitario.
  • Promueve un sistema inmune más tolerante y menos agresivo a largo plazo.

MELD-ATG: el ensayo que confirmó el potencial real de la ATG

Aunque estudios previos ya habían mostrado señales positivas en personas recién diagnosticadas, el punto de inflexión llegó con MELD-ATG.

Este ensayo clínico de fase 2, liderado por la profesora Chantal Mathieu dentro de la red internacional INNODIA y presentado en septiembre de 2025, evaluó distintas dosis de Thymoglobulin, la formulación de ATG desarrollada por Sanofi/Genzyme.

Los resultados fueron especialmente relevantes:

  • La ATG a dosis bajas preservó la función de las células beta durante al menos 12 meses.
  • La dosis mínima eficaz identificada fue de 0,5 mg/kg.
  • Las dosis más bajas mostraron un mejor perfil de seguridad.
  • El tratamiento fue eficaz en niños desde los 5 años de edad.

Estos datos consolidaron las observaciones previas obtenidas en estudios impulsados por TrialNet y situaron a la ATG como una de las terapias modificadoras de enfermedad más prometedoras actualmente en desarrollo para la diabetes tipo 1.

El ensayo clínico SAFEGUARD está reclutando pacientes en España

En la misma línea, durante 2025, la compañía estadounidense SAB Biotherapeutics presentó los resultados de fase 1 del ensayo HUMAN, utilizando su propia versión de ATG llamada SAB-142. Una innovadora ATG completamente humana producida mediante una plataforma basada en bovinos transgénicos. Esta característica podría reducir significativamente el riesgo de desarrollar anticuerpos contra el propio tratamiento, una de las limitaciones asociadas históricamente a las formulaciones de origen animal. Además, abre la posibilidad de futuras redosificaciones con un perfil de seguridad potencialmente superior.
Los datos de SAB-142 en el ensayo clínico SAFEGUARD, ya han mostrado un sólido perfil de seguridad, inmunogenicidad y farmacodinámica, allanando el camino hacia estudios más ambiciosos. Este ensayo internacional de fase 2b prevé reclutar a 159 participantes antes de finales de 2026 y se desarrolla en Estados Unidos, Europa y Australia.

En España, como hemos expuesto anteriormente, este estudio se está llevando a cabo en el Hospital Universitario Virgen Macarena y el Hospital Universitario Cruces. Actualmente, en fase de reclutamiento.

El ensayo incluye a personas de entre 5 y 40 años con diabetes tipo 1 en estadio 3 y menos de 100 días desde el diagnóstico. Los participantes recibirán diferentes dosis de tratamiento o placebo para evaluar la eficacia y seguridad de la terapia.

Los primeros resultados se esperan durante el segundo semestre de 2027.

¿Qué significa esto para las personas con diabetes tipo 1?

Con los datos disponibles hasta el momento, la ATG parece especialmente prometedora en las fases tempranas de la enfermedad, cuando todavía existe una reserva funcional de células beta que proteger.

Por eso los mayores beneficios se observan en personas recién diagnosticadas.

Sin embargo, eso no significa que la investigación carezca de interés para quienes llevan años conviviendo con diabetes tipo 1.

A largo plazo, el control de la autoinmunidad seguirá siendo un elemento clave en futuras terapias de regeneración celular, células madre o trasplante de islotes. En ese contexto, herramientas como la ATG podrían desempeñar un papel importante como parte de estrategias combinadas, de forma similar a otras aproximaciones inmunológicas que actualmente se están explorando en investigación clínica.

Ventajas y limitaciones del uso de ATG en diabetes tipo 1

Ventajas
  • Se trata de un fármaco ya aprobado y ampliamente conocido y seguro
  • Requiere dosis bajas para mostrar eficacia y tiene pocos efectos secundarios.
  • Presenta señales consistentes de preservación de la función beta.
  • Es eficaz en niños y niñas a partir de 5 años.
  • Tiene un mecanismo complementario al de Teplizumab, por lo que permite combinaciones futuras
  • Su coste potencial es inferior al de muchas nuevas bioterapias.
  • Ha mostrado efectos sostenidos durante al menos dos años.
  • Las formulaciones completamente humanas podrían facilitar administrar nuevas dosis de repetición.
Limitaciones
  • No es una cura para la diabetes tipo 1 por sí sola.
  • No regenera células beta ya destruidas.
  • Es más eficaz cuando se administra de forma temprana.
  • Puede provocar efectos adversos inmunológicos transitorios como síndrome de liberación de citocinas y linfopenia transitoria, en el caso de las ATG de origen animal
  • Aún faltan datos de seguimiento más allá de dos años.

Un paso importante hacia las terapias que modifican la enfermedad

La ATG no cura la diabetes tipo 1, pero sí forma parte de una nueva generación de tratamientos que buscan modificar el curso de la enfermedad, ralentizando el ataque autoinmune y preservando durante más tiempo la capacidad residual del páncreas para producir insulina.

En términos prácticos, esto puede traducirse en un mejor control glucémico, menor riesgo de complicaciones agudas y una mejor calidad de vida tras el diagnóstico.

MELD-ATG ha completado con éxito la fase 2 y sus resultados justifican claramente el salto a estudios de mayor tamaño. Hasta ahora, el único precedente reciente que recorrió un camino similar fue teplizumab.

Precisamente porque ambas terapias actúan de forma diferente, el futuro podría pasar por combinarlas. Y eso convierte a la ATG en algo más que un medicamento reutilizado: la convierte en una de las historias más interesantes que hoy está escribiendo la investigación en diabetes tipo 1.

Referencias bibliográficas
  • Simon G. et al. Murine antithymocyte globulin therapy alters disease progression in NOD mice by a time-dependent induction of immunoregulation. Diabetes. 2008;57(2):405-414.
  • Vergani A. et al. A novel clinically relevant strategy to abrogate autoimmunity and regulate alloimmunity in NOD mice. Diabetes. 2010;59(9):2253-2264.
  • Mathieu C. et al. Minimum effective low dose of antithymocyte globulin in people aged 5–25 years with recent-onset stage 3 type 1 diabetes (MELD-ATG). The Lancet. 2025.
  • Mittal R. et al. Therapeutic potential of anti-thymocyte globulin in type 1 diabetes: A systematic review. PLoS One. 2025.
  • Breakthrough T1D. Press Release: MELD-ATG results. September 2025.
  • The Lancet Editorial: ATG as disease-modifying therapy for new-onset type 1 diabetes. September 2025.
  • First Patient Dosed in SAB BIO’s SAFEGUARD Clinical Trial of SAB-142 for the Treatment of Stage 3 T1D.

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