¿Qué fue de la paciente china con dt1 que logró vivir un año sin insulina?
Seguro que en alguna ocasión has visto en redes sociales la noticia de que China ya ha conseguido curar la diabetes tipo 1 y tipo 2. Una noticia que hace referencia a una investigación de la Universidad de Pekín, publicada en 2024, en la revista Cell, que muestra los resultados positivos conseguidos en una única paciente. Entonces, el caso de esta mujer de 25 años con diabetes tipo 1 desde los 14 años que había conseguido vivir un año sin insulina dio la vuelta al mundo. Y todavía hoy día, seguimos recibiendo posts sobre esta información, con titulares como “China sorprende al mundo al anunciar la cura de la diabetes tipo 1 y 2”.
Pero, qué hay de nuevo en esta noticia. Y lo más importante, ¿cómo continúa la única integrante de este ensayo clínico en la actualidad? Te lo contamos en este blog.
El éxito de la investigación
Los investigadores obtuvieron células de la propia paciente y las reprogramaron mediante un procedimiento químico para generar células pluripotentes, utilizando la tecnología iPSC (células madre pluripotentes inducidas). Esta tecnología permite transformar células adultas en células madre capaces de convertirse en casi cualquier tipo de célula del cuerpo humano. En este caso, la reprogramación se realizó utilizando sustancias químicas, sin necesidad de introducir genes. Una vez obtenidas, las convirtieron en unas células similares a las de los islotes pancreáticos, capaces de producir insulina.
Comprobaron que estas células eran seguras y las implantaron en el abdomen de la paciente, concretamente en el músculo recto abdominal. Esta localización permite estudiar su evolución y hacer un seguimiento por metodologías convencionales como resonancia y ecografía. Y además, en caso de necesidad, pueden extraerse de forma rápida.
El cuerpo de la paciente logró recuperar la producción de insulina y ella dejó de inyectarse insulina a partir del día 75 después del trasplante de células madre. En el seguimiento publicado de un año, el tiempo con glucosa dentro del intervalo objetivo aumentó considerablemente y la hemoglobina glicosilada se situó alrededor del 5 %.
¿Qué nueva información tenemos?
Pese a que no se ha publicado en revistas científicas revisadas por pares ninguna información más desde 2024, en el pasado congreso de la EASD (Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes), celebrado recientemente en Milán, presentaron resultados de la evolución de la paciente a más de tres años. En esta presentación, en la que estuvo presente nuestro director científico, el Dr. Francesc Mitjans, los responsables del estudio confirmaron que la paciente continúa sin necesidad de inyectarse insulina. También mencionaron brevemente que los otros dos pacientes que fueron trasplantados tienen resultados consistentes, pero no añadieron más información clínica ni referencias contrastadas.
Además, adelantaron cuáles han sido los pasos en estos años tras la publicación de la noticia. Los investigadores han centrado sus esfuerzos en la automatización del proceso con una plataforma que combina reprogramación química, sistemas automatizados e inteligencia artificial para el análisis y el control de calidad celular para obtener más células y transformarlas en productoras de insulina. Esto les permitiría escalar el proceso, para llegar a más pacientes, en caso de éxito. Sin embargo, toca esperar para ver los resultados publicados en un nuevo artículo científico.
Una puerta abierta a la cura
Aunque los resultados son muy prometedores, no podemos olvidar que la paciente ya estaba bajo un tratamiento con inmunosupresores porque se había sometido previamente a dos trasplantes hepáticos y un trasplante total de páncreas que le fue retirado al cabo de un año. Y por supuesto, de que se trata de una única persona.
En definitiva, este estudio demuestra que es posible obtener células productoras de insulina a partir de células de la propia paciente, reprogramadas mediante factores químicos, sin necesidad de introducir genes, e implantarlas en el abdomen para recuperar su función.
Aunque los resultados se limitan a una única paciente, suponen una prueba de concepto que abre nuevas vías de investigación para el tratamiento de la diabetes de la que estaremos muy pendientes.


