El gen ALDH3B2 y su efecto en dt1

Identifican el gen que impide convertir otras células del páncreas en células productoras de insulina

Seguimos dando pasos de gigantes en la investigación de la diabetes tipo 1. Una reciente investigación ha identificado un “freno” molecular que impide que las células del páncreas digestivo se puedan reprogramar para funcionar como células beta productora de insulina. Si conseguimos eliminar este freno, seríamos  capaces de recuperar la masa de células beta que pierden las personas con diabetes tipo 1, a partir de otras células de su propio páncreas.

En el año 2024 ya se publicó el descubrimiento inicial y hace algunos días, el equipo del Dr. Jian Li del Joslin Diabetes Center (Harvard Medical School, Boston, EEUU) ha actualizado los resultados obtenidos con nuevos y prometedores datos. Te contamos todos los detalles recién publicados en la revista Science Translational Medicine.

Los efectos de silenciar un gen

Como sabes, el páncreas tiene una parte endocrina y otra exocrina o digestiva. El páncreas endocrino es el encargado de producir y liberar hormonas a la sangre, entre ellas la insulina, producida por las células beta y fundamental para regular los niveles de glucosa en sangre. En la diabetes tipo 1, precisamente estas células beta son las que se pierden.

Mientras que el páncreas exocrino o digestivo es la parte del páncreas encargada de ayudar en la digestión de los alimentos y está formado principalmente por células acinares y células ductales. Las células acinares producen enzimas que permiten descomponer grasas, proteínas y carbohidratos, mientras que las células ductales además secretan agua y bicarbonato y forman parte de los conductos por los que el jugo pancreático llega hasta el duodeno.

Precisamente sobre estas células ductales se centra este avance científico, que identifica al gen ALDH3B2, que codifica una enzima, como un posible regulador de su identidad. Al silenciar este gen mediante edición genética, los investigadores han observado que las células ductales adquieren características propias de las células beta:

– aumentan los genes asociados a la identidad beta,

– producen insulina

– y muestran respuesta a la glucosa.

Este efecto se ha observado en líneas celulares y, de forma especialmente notable, en células ductales pancreáticas humanas cultivadas en el laboratorio. Además, cuando estas células modificadas son trasplantadas a ratones diabéticos, reducen la glucemia hasta valores cercanos a la normalidad durante aproximadamente seis semanas.

De la edición génica al uso de fármacos

Hasta ahora, los investigadores han logrado este cambio mediante edición genética. Sin embargo, una de las grandes preguntas que abre el estudio es si sería posible conseguirlo también con un fármaco, evitando así tener que modificar genéticamente las células.

El equipo del Joslin Diabetes Center ya está explorando esta posibilidad y busca compuestos capaces de bloquear ALDH3B2 o reducir su actividad. Existen sustancias que actúan sobre proteínas similares, pero todavía no se ha identificado ninguna capaz de actuar específicamente sobre ALDH3B2 y reproducir este efecto con fines terapéuticos.

Por ahora, esta vía se encuentra en una fase experimental y preclínica, por lo que serán necesarios nuevos estudios para determinar si algún día puede convertirse en una estrategia terapéutica para la diabetes tipo 1.

No es la primera vez que se intenta

La idea de convertir células ductales en células productoras de insulina no es nueva y se investiga desde hace  más de una década. La novedad de este estudio está en cómo conseguirlo: en lugar de forzar la transformación de las células desde fuera, propone eliminar un “freno” natural de las propias células, ALDH3B2, para facilitar que cambien su identidad.

Además, otros grupos están atacando el mismo problema desde ángulos diferentes. El equipo del Dr. Juan Domínguez-Bendala, del Diabetes Research Institute de la Universidad de Miami en EEUU, estudia un compuesto que podría favorecer que las células ductales se transformen en células productoras de insulina, con resultados prometedores en ratones diabéticos. Por su parte, el equipo de la Dra. Meritxell Rovira, del IDIBELL, en Hospitalet de Llobregat en España, ha descubierto que no todas las células ductales tienen la misma capacidad para transformarse, por lo que identificar cuáles son las más adecuadas podría ayudar a avanzar en el desarrollo de futuras terapias.

Curar a las personas con dt1 desde hace años

Desde la Fundación DiabetesCERO apostamos por la regeneración celular como una posible vía hacia una cura funcional de la diabetes tipo 1, especialmente para las personas que llevan años conviviendo con la enfermedad. Por ello, financiamos proyectos que buscan proteger las células beta o generar nuevas células productoras de insulina.

.Uno de ellos, liderado por el Dr. Benoit Gauthier en CABIMER (Sevilla), investiga moléculas que activan LRH1/NR5A2 con un triple objetivo: proteger las células beta, reducir la inflamación y favorecer que las células alfa se conviertan en células productoras de insulina. Además, su estrategia busca combinar esta regeneración celular con el control de la respuesta inmunitaria.

También apoyamos al equipo de la Dra. Rosa Gasa, en el IDIBAPS de Barcelona, que trabaja en convertir células de la piel del propio paciente en células productoras de insulina. Esta estrategia podría reducir algunos problemas de rechazo.

El futuro

En conjunto, estos avances demuestran que el páncreas adulto tiene más capacidad de regeneración de la que se pensaba y la ciencia ya está identificando las “palancas” que podrían utilizarse para recuperar células productoras de insulina.  Pero todavía no estamos ante una cura ni ante un tratamiento disponible. Para que una estrategia así pueda beneficiar a una persona con dt1 tendrá que conseguir tres cosas a la vez: generar suficientes células beta funcionales, hacerlo de manera segura y proteger esas células frente a la autoinmunidad. El valor de este trabajo está precisamente en que ayuda a resolver una de esas tres piezas y proporciona una nueva diana que otros investigadores pueden intentar convertir en una terapia.

Para saber más:
  • Li J, Bode K, Lee YC, et al. Loss of function of ALDH3B2 transdifferentiates human pancreatic duct cells into β-like cells. Science Translational Medicine. 2026;18(865): 2234.
  • Álvarez-Cubela S, Altilio ID, Doke M, et al. Pancreatic β-cell regeneration in situ by the ALK3 agonist THR-123. Nature Communications. 2025;16:6121.
  • Fernández Á, Casamitjana J, Holguín-Horcajo A, et al. A Single-Cell Atlas of the Murine Pancreatic Ductal Tree Identifies Novel Cell Populations With Potential Implications in Pancreas Regeneration and Exocrine Pathogenesis. Gastroenterology. 2024;167(5):944-960.e15.
  • Fundación DiabetesCERO. Un compuesto cofinanciado por Fundación DiabetesCERO reduce un 50 % las hiperglucemias en diabetes tipo 1 en modelos preclínicos. Blog de la Fundación DiabetesCERO.
  • Fundación DiabetesCERO. El proyecto de la Dra. Gasa, cofinanciado por la Fundación DiabetesCERO, avanza hacia el desarrollo de una cura para la diabetes tipo 1. Blog de la Fundación DiabetesCERO.

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