El proyecto de la Dra. Gasa, cofinanciado por la Fundación DiabetesCERO, avanza hacia el desarrollo de una cura para la diabetes tipo 1
La investigación en diabetes tipo 1 avanza cuando existen equipos comprometidos y financiación sostenida. Y este es exactamente el caso del proyecto de investigación liderado por la Dra. Rosa Gasa en el IDIBAPS – Hospital Clínic de Barcelona, que desde 2017 hemos impulsado y financiado desde la Fundación DiabetesCERO con más de 200.000 euros. Un proyecto basado en la reprogramación celular, que busca y ha conseguido, convertir células de la piel humana en células productoras de insulina muy similares a las del páncreas.
Durante este último año, el equipo de la Dra. Gasa ha puesto todo su esfuerzo en optimizar el protocolo de reprogramación directa de células de la piel humana y ha conseguido superar las barreras que limitaban su eficacia, incrementando la cantidad de insulina secretada por estas células reprogramadas y mejorando la expresión de los genes implicados. Consiguiendo células con características muy próximas a las células beta del páncreas.
Esto supone un gran avance para las personas que sufren de diabetes tipo 1, ya que abre la puerta a nuevas terapias personalizadas, basadas en trasplantes de células del propio paciente sin necesidad de inmunosupresión.
Actualmente esta línea de investigación se prepara para entrar en una fase clave: el inicio de estudios de trasplante en modelos animales. Un paso necesario para evaluar la supervivencia de estas células, el mantenimiento de su estado y su capacidad futura de secretar insulina.
Reprogramación directa: una alternativa más segura que las células madre
El punto de partida de este proyecto se basa en la reprogramación directa de fibroblastos dérmicos humanos, células que forman parte de la piel y que pueden obtenerse fácilmente. Esta reprogramación directa de los fibroblastos los convierte en células productoras de insulina. Este paso directo evita el paso por un estadio intermedio de pluripotencia y reduce riesgos importantes como la formación de tumores.
Además, esta investigación también aborda un desafío mayor: que el trasplante sobreviva. Esto es clave para que esas células implantadas sigan manteniendo su función en el tiempo y tengan así un impacto terapéutico real.
El éxito de esta terapia, según la Dra. Gasa, dependerá en gran medida de la financiación sostenida como la que ofrecemos desde la fundación: “La investigación necesita tiempo, constancia y, sobre todo, personas y organizaciones que crean en ella incluso cuando los resultados aún no se ven. El apoyo sostenido en el tiempo, como el que nos ha ofrecido DiabetesCERO durante estos nueve años, nos ha ayudado a mantener una línea de trabajo compleja y superar etapas críticas que solo se pueden abordar con visión a largo plazo”. Además, destaca, que “sin ese apoyo continuado, muchos de estos avances simplemente no serían posibles”, a lo que se suma “el saber que no caminamos solos y que alguien apuesta por nuestro trabajo marca una gran diferencia: nos impulsa a seguir avanzando con esperanza”.
¿Por qué este enfoque es tan importante para la diabetes tipo 1?
Porque esta estrategia evita dos grandes problemas de las terapias celulares: la falta de donantes y el rechazo inmunológico. Al partir de células de la propia persona, se elimina la necesidad de donantes y se reduce enormemente el riesgo de rechazo. Además, al no utilizar células madre pluripotentes, se evitan los riesgos de desarrollo de tumores asociados a otras aproximaciones.
El objetivo final es claro: crear una fuente segura, personalizada y funcional de células productoras de insulina para personas con diabetes tipo 1.
Un proyecto en fase decisiva
Gracias a los avances logrados, esta investigación entra ahora en una etapa clave: los estudios de trasplante en modelos animales.
En esta fase se evaluará:
- Si las células sobreviven tras el trasplante.
- Si mantienen su identidad como células productoras de insulina.
- Si son capaces de secretar insulina de forma estable en el organismo.
Estos ensayos son imprescindibles antes de poder pensar en estudios en humanos y representan un paso crítico hacia la aplicación clínica real.
Este avance suponen una vía hacia terapias personalizadas
Si bien, este proyecto no suponen una cura funcional inmediata, abre una vía científicamente sólida hacia terapias celulares personalizadas para la diabetes tipo 1. Convertir células de la piel en células productoras de insulina, sin inmunosupresión y sin donantes, es uno de los caminos más prometedores que existen hoy para cambiar el futuro de esta enfermedad.
Un camino que está siendo recorrido gracias a la investigación que desde la Fundación DiabetesCERO hacemos posible gracias al apoyo de miles de socios y socias, que creen que la cura empieza por financiar ciencia de verdad.


