¿Y si pudiésemos insertar un “mini páncreas” bajo la piel? La encapsulación de células productoras de insulina ya comienza a ser una realidad
En posts anteriores, ya hemos avanzado los beneficios de la encapsulación de células beta a través de distintos dispositivos implantables como NICHE. Pues ahora bien, varios estudios recientes demuestran que el uso de estos dispositivos implantables, pueden ser clave para restituir la producción de insulina por parte del paciente. Y es que, implantar células que produzcan insulina y dejarlas trabajar de forma continua dentro del cuerpo ya no es solo una idea teórica. Estos dispositivos implantables pueden integrarse en el organismo sin generar cicatrices ni rechazo, manteniendo vivas esas células durante meses. Un avance clave que acerca a las personas con diabetes y a sus familias a una vida sin pinchazos. Si aún no conocías este nuevo avance, te contamos qué es la encapsulación de células productoras de insulina y que resultados está teniendo.
En qué consiste la encapsulación
La idea que hay detrás de estas terapias es, en esencia, sencilla y muy potente: crear un “mini páncreas” formado por células productoras de insulina que se implanta dentro del cuerpo. Este dispositivo queda protegido del sistema inmunitario —lo que permite evitar el uso de inmunosupresión— pero, al mismo tiempo, permanece conectado al torrente sanguíneo. De este modo, puede “sentir” los niveles de glucosa y liberar insulina cuando el organismo lo necesita, imitando el funcionamiento natural del páncreas.
Durante años, uno de los grandes obstáculos de esta estrategia ha sido la respuesta del propio cuerpo. Muchos de los primeros dispositivos de encapsulación fracasaron porque el organismo los “envolvía” en una capa de fibrosis, una especie de cicatriz que bloqueaba el paso de oxígeno y nutrientes. Como consecuencia, las células encapsuladas no sobrevivían y perdían su función.
Sin embargo, los avances más recientes en investigación han permitido desarrollar nuevas tecnologías capaces de superar este problema. Gracias a ello, las nuevas terapias basadas en encapsulación están avanzando ya en estudios clínicos con personas con diabetes tipo 1.
ENCRT consigue crear un “sobre” ultrafino
Un ejemplo de ello es la plataforma ENCRT (Encapsulated Cell Replacement Therapy), desarrollada por la empresa americana Encellin. Se trata de un dispositivo plano y muy fino que actúa como una bolsita para albergar islotes pancreáticos.
El dispositivo consiste en una membrana flexible, formada por capas de material nanoporoso, que rodea las células de los islotes. Los poros son lo bastante grandes para permitir el paso de glucosa, oxígeno y de la insulina que producen las células, pero demasiado pequeños para que entren células del sistema inmunológico. El material está diseñado para integrarse con el tejido y favorecer la formación de vasos sanguíneos alrededor, sin desencadenar la reacción masiva de fibrosis que ha bloqueado intentos anteriores.
Tras superar satisfactoriamente los estudios preclínicos en modelos animales —demostrando biocompatibilidad, viabilidad, capacidad para evitar la fibrosis y corregir la diabetes—, el dispositivo ya se está evaluando en un ensayo clínico de fase 1 en personas adultas con diabetes tipo 1, en centros de Toronto y Montreal. A principios de este año, la empresa, que ha recibido financiación por parte de Breakthrough T1D, ha hecho públicos los primeros resultados de este estudio, que continúa actualmente en marcha.
Qué revelan los primeros resultados del ensayo clínico con ENCRT
En este ensayo clínico se utilizan islotes humanos procedentes de donantes fallecidos, encapsulados dentro del dispositivo ENCRT. El estudio se centra en evaluar tres aspectos fundamentales: la seguridad y posibles efectos adversos, la supervivencia de las células dentro del dispositivo y la presencia o ausencia de fibrosis alrededor del implante. En estos estudios inciles no se busca todavía “curar” la diabetes tipo 1, sino demostrar que el dispositivo puede implantarse y retirarse de forma segura y que es capaz de proteger y mantener vivas las células en su interior.
Tras cuatro meses, y tal como estaba previsto en el protocolo, se retiraron los dispositivos implantados en los primeros cinco participantes para analizarlos en detalle, mientras otros cinco continúan actualmente en el estudio. El análisis de estos implantes permitió observar varios resultados relevantes:
- Fibrosis mínima o inexistente, lo que indica que el dispositivo se integró en el tejido sin generar la capa de cicatriz que ha comprometido intentos anteriores de encapsulación.
- Formación robusta de vasos sanguíneos alrededor del dispositivo, un aspecto clave que demuestra que el tejido circundante se vasculariza adecuadamente y puede aportar oxígeno y nutrientes a las células encapsuladas.
- Islotes viables dentro del dispositivo.
Estos datos aún no demuestran independencia de insulina ni una normalización completa del control glucémico. Sin embargo, sí aportan una evidencia muy relevante: el dispositivo es capaz de crear un microambiente favorable y estable, un requisito imprescindible para que, en el futuro, estas plataformas puedan albergar células terapéuticas de forma duradera.
Encapsulación celular en diabetes tipo 1: quién más está avanzando
Pero Encellin no es la única empresa que está explorando la encapsulación celular como estrategia terapéutica. La terapia celular para la diabetes tipo 1 es actualmente uno de los campos más activos de la investigación, con múltiples enfoques en distintas fases de desarrollo clínico que también combinan células de reemplazo y distintas formas de protección o encapsulación.
Algunos ejemplos relevantes son:
Sernova, que se encuentra también en fase clínica, desarrolla el Cell Pouch System, un dispositivo implantable que crea un “bolsillo” prevascularizado. En este espacio se implantan posteriormente islotes de donante. En ensayos clínicos, financiados en parte por Breakthrough T1D, este sistema ha mostrado producción de insulina y mejoras en el control glucémico en personas con diabetes tipo 1.
Vertex, la compañía que actualmente ensaya en clínica la terapia celular Zimislecel , adquirió ViaCyte, empresa que había desarrollado dispositivos implantables con células derivadas de células madre para el tratamiento de la diabetes tipo 1.
Sigilon Therapeutics, adquirida por Eli Lilly, trabaja en el desarrollo de cápsulas fabricadas con materiales diseñados para ser “invisibles” al sistema inmunológico. Estas cápsulas buscan evitar la fibrosis y encapsular células productoras de insulina, aunque por el momento este enfoque se encuentra en fases preclínicas para diabetes tipo 1.
Persista Bio investiga una plataforma implantable que combina cápsulas protectoras con sistemas de generación de oxígeno, con el objetivo de mantener la viabilidad de las células productoras de insulina tras el implante. Su trabajo se encuentra actualmente en fase preclínica.
Beta-O2 Technologies es otra empresa biotecnológica que desarrolla un macrodispositivo implantable con un sistema de oxigenación integrado, diseñado para mejorar la supervivencia de las células encapsuladas.
Además de estas compañías, diversos grupos académicos y biotecnológicos están explorando enfoques complementarios, como el uso de hidrogeles, biomateriales avanzados o incluso células beta modificadas genéticamente para “camuflarlas” frente al sistema inmunitario. Entre estos enfoques se incluyen también los desarrollos de Sana Biotechnologies, que ya hemos abordado en artículos anteriores que puedes ver aquí y aquí.
Nos acercamos a una cura funcional
Aunque estas tecnologías no representan todavía una opción de tratamiento disponible para las personas con diabetes tipo 1, sí aportan algo muy relevante: demuestran que algunos de los mayores obstáculos que han frenado durante años el desarrollo de una cura —como la fibrosis alrededor de los implantes o el ataque del sistema inmunitario— empiezan a poder sortearse. Los resultados actuales indican que es posible crear un entorno más favorable para que las células productoras de insulina sobrevivan y funcionen dentro del organismo, sin quedar aisladas por cicatrices ni destruidas por la respuesta autoinmune.
En conjunto, el panorama que dibujan estos avances es claro: la combinación adecuada de células productoras de insulina, biomateriales avanzados y dispositivos de encapsulación bien diseñados podría permitir, en el futuro, una producción de insulina más estable y con una menor carga diaria para las personas con diabetes tipo 1.
Estos avances no cambian la realidad de la diabetes tipo 1 de un día para otro, pero sí refuerzan algo fundamental: la investigación sigue avanzando en direcciones cada vez más precisas y realistas. Resolver desafíos como la fibrosis, la supervivencia celular o la protección frente al sistema inmune es imprescindible para que las terapias celulares puedan convertirse, algún día, en una opción clínica viable.
Cada paso como este ayuda a construir el camino hacia tratamientos más estables, duraderos y con menor impacto en la vida diaria de las personas con diabetes tipo 1. Y es precisamente ese progreso acumulado, riguroso y sostenido, el que mantiene viva la posibilidad de una futura cura funcional.
Para saber más
- “Cell therapy trial: Encellin’s device delivers promising early results”
https://www.encellin.com/news/encellincloses99m-bjbbm-2cg4k-pb2sh - “Encellin Announces Interim Clinical Results Showing First-in-Human Non-Fibrotic Engraftment and Viable Encapsulated Human Islets in Subjects with Type 1 Diabetes”
https://www.businesswire.com/news/home/20260106978516/en/Encellin-Announces-Interim-Clinical-Results-Showing-First-in-Human-Non-Fibrotic-Engraftment-and-Viable-Encapsulated-Human-Islets-in-Subjects-with-Type-1-Diabetes - Dispositivo implantable muestra avances en terapia celular para diabetes tipo 1


